En este plácido y soleado entorno cultivamos nuestros viñedos de las variedades con más historia y solera de la región: Tempranillo, Garnacha, Graciano, Mazuelo y variedades minoritarias como Maturana Tinta y Monestrel de Rioja.
  Analizamos el tipo de suelo y su inclinación, la orientación del terreno y la selección de plantas, la disposición de la plantación y la mejor manera de cultivar las vides.
  Nuestro enólogo y director de campo se encarga de fundir los conocimientos más tradicionales con las modernas innovaciones en un “saber hacer” que junto al seguimiento y cuidado le permiten obtener la personalidad que distingue y caracteriza cada uno de nuestros vinos.
  La vendimia, primera recompensa de nuestro esfuerzo, se desarrolla con el mismo cariño y dedicación con la que plantamos los viñedos.
  Nuestro pasado, nuestros recuerdos y todos nuestros esfuerzos se ven recompensados con la cata de otro gran vino, nuestra gran recompensa final.